LA IMPORTANCIA DE HACER SILENCIO

Lo cierto es, que no estamos acostumbradas a estar en silencio.
La vida en nuestro planeta cada vez es mas ruidosa, cada vez más llena de inputs. Imágenes, sonidos, videos, información y desinformación.
Material que nos aleja cada vez más de la voz de nuestra intuición, de la guía de nuestro corazón.
¿Qué podemos hacer para regresar a ese espacio en el que podemos reencontrarnos con nuestra esencia?
Las respuestas de siempre son: meditación.
La respuesta alternativa, la que ofrezco en este mensaje es: proceso.
Una vez leí un libro que se titulaba: “Dios llega en una Harley”. En la historia, una mujer entre sus 30 y 40 años, no lo recuerdo bien, estaba sufriendo porque su vida era un drama general. No había estabilidad en ningún aspecto de su vida. No encontraba el amor, su trabajo estaba mal pagado, sus hábitos eran caóticos y sus creencias estaban muy limitadas.
Te invito a leerlo, si te apetece.
En la historia, de una manera fantástica, Dios llegaba en forma de hombre, en motocicleta, y la acompañaba a deshacer su vieja personalidad obsoleta para reinventarse.
Esto es el proceso que te propongo.
La meditación es un elemento más de la enorme cantidad de recursos de los que puedes disponer para reencontrarte con esa versión sana, libre y mejorada de ti que está en algún lugar esperándote. No necesita ser la meditación tradicional, es decir, sentarse en posición de loto con los dedos índice y pulgar unidos, los ojos cerrados y la espalda recta.
En realidad, todo lo que te saque del ruido mental y te ayude a concentrarte y enfocar tu atención plena, es meditar. La idea es hacerlo con consciencia y no en piloto automático.
Para algunas personas, eso se traduce en bailar, pintar, cocinar, salir a caminar o hacer deporte más potente.
¿Por qué es proceso?
Porque estamos llenos de prejuicios, mandatos y creencias sobre lo que está bien y lo que está mal hacer. Estamos llenos de miedo de hacer lo que desea nuestro corazón. Estamos llenos de etiquetas, que nos marcaron, nos lastimaron e hicieron que reprimiéramos nuestra versión más auténtica y libre.
Y para liberarnos de todo eso necesitamos tiempo y dedicación.
Desaprender es un proceso igual de orgánico que aprender.
Desaprender lleva tiempo. Incluso puede que lleve más tiempo que aprender, porque tenemos muy naturalizado lo aprendido. Esto quiere decir, que no cuestionamos algunas cosas que hemos aprendido, sino que las consideramos normales.
¿Qué quiere decir esto? Que, como las creemos normales, no podemos ver cómo nos condicionan la vida, cómo nos limitan, y no podemos cuestionarlas. Mucho menos cambiarlas.
Por eso, el silencio es tan necesario en el proceso de cambios. Porque necesitamos escuchar de verdad el diálogo interno, los pensamientos que pensamos y las palabras que nos decimos. Incluso el tono con el que nos dirigimos a nosotras mismas.
La buena noticia es que no hace falta que hagamos esto solas y solos.
Hay un sinfín de maneras de caminar los cambios en compañía. Te animo a probar qué técnica o recurso se ajusta más a ti y a tus necesidades y te invito a mirar si, entre alguno de mis servicios, algo te llama la atención.
Es un honor acompañarte.
Te deseo un feliz día.
Priscilla.